Sofía García Egea, del bar El Gato Tuerto, de Gijón, se llevó el primer premio en la categoría de Jóvenes Barman de menos de 27 años

Lo de los cócteles parece que se ha puesto de moda. Sólo hace falta dar un paseo por la ciudad para darse cuenta de que el negocio está en auge. A las coctelerías de siempre, casi míticas, como el Corner's o El Picos, se suman ahora, el Urban, junto a la catedral, El Riscal, en la calle Cabo Noval, el I+Drink, en Campoamor, o la Taberna de Isaac, en Manuel Pedregal. Eso por citar algunos. Y es precisamente ahora que la gente empieza a demandar los combinados, cuando la Asociación de Barmans de la región, en colaboración con Hostelería de Asturias, ha organizado el II Campeonato de Cócteles del Principado.

Ayer se celebró el concurso en la Plaza de Trascorrales con 14 participantes, dos menos que el pasado año, aunque la afluencia de gente y aprendices «fue mucho mayor que en la pasada convocatoria», explicaron los organizadores. El primer puesto en la categoría reina, la de Jefe de Barra, fue para David Carrizo, de la Taberna de Isaac de Oviedo, que venció hasta a su padre, también en el concurso. Ganó con su cóctel 'Agua Marina'. En la otra categoría, la de Jóvenes Barmans menores de 27 años, venció Sofía García Egea, que representó al bar El Gato Tuerto, de Gijón. Su propuesta llevaba el nombre de 'Doble Tentación'. Sobre los ingredientes que utilizaron, la organización prefirió guardar silencio. Porque los vencedores participarán en el Campeonato Nacional, que se celebrará entre el 1 y el 5 de noviembre en Gran Canaria. Los barman presentarán nuevas propuestas, pero de momento no dan pistas. De hecho, se juegan mucho. Si llegarán a ganar, competirían en el Concurso Mundial.

Las normas
Cada participante dispuso de seis minutos para preparar su combinado. Si se pasan de tiempo son sancionados con cinco puntos menos (el máximo de penalizaciones suma 32 puntos y el tiempo es lo que más resta). Los movimientos fueron controlados de cerca por los miembros del jurado técnico. Se encargaron de verificar que los vasos y la coctelera estaban enfriados, que ningún hielo caía al suelo, o a que los ingredientes llevaban el orden que los concursantes habían comunicado. Luego el resultado fue probado por el jurado degustador, que, sin saber a quién pertenecía cada copa, eligió el sabor más agradable. Y ya se sabe que de gustos no hay nada escrito. De hecho, el tercer premio, el de la destreza, es decir, el barman que mayor puntuación sacó no fue el que más gustó. La distinción especial fue para Manuel Antonio Fernández-Arango, del bar Urban.

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